jueves, 21 de septiembre de 2017

Pudin de chía y batido

Los superalimentos están de moda. Y la chía es uno de ellos. 

Ya he contado varias veces que suelo huir de los alimentos que por una razón u otra se ponen de moda. Pero es que yo, como buena corredora, había incluído la chía en mi dieta habitual desde hace bastante tiempo. Si encuentro un alimento rico en proteínas, calcio, fibra, ácidos esenciales omega 3, antioxidantes, con efecto saciante y que además retrasa la rapidez con la que nuestro cuerpo transforma los hidratos en azúcares simples controlando así el nivel de azúcar en sangre ¿cómo no se va a convertir en fijo en mi dieta? 

Pero ¡ojo!  que nadie se llame a engaños, que por muy buena que sea la chía no es la panacea para todos los males del mundo en general ni para ayudarnos a mantenernos sanos y delgados en particular. La chía, si no es dentro de una dieta equilibrada, milagros no es capaz de obrar. Que una cucharadita de estas semillas no nos permite ponernos ciegos a jamón y chorizo a lo largo del día.

Tampoco es aconsejable abusar de estas semillas, que los excesos, aunque sean con un alimento muy sano (lo de superalimentos me da risa, en serio) nunca son aconsejables.
Lo que no había hecho hasta el momento es preparar un postre con ella. Siempre tomo una cucharadita con el yogur o con los cereales, pero un postre en sí no lo había preparado.

Sin embargo tenía en el frigorífico rodando un batido que mi marido compró en LIDL y que ahí seguía dando vueltas (no me explico por qué lo compró si nosotros nunca tomamos batido) y me acordé que había visto preparar pudin con leche y semillas de chía así que vi el cielo abierto para darle salida.

Este postre es uno de los más fáciles que he preparado en mi vida y posiblemente uno de los más saludables también. No hay duda de que no es EL POSTRE, ese que se escribe con mayúsculas porque deja encandilado a todo aquel que lo prueba, pero si nos cuesta renunciar al postre es el ideal para poder darnos ese capricho.

Muchísimas veces bromeamos acerca de los kilos de más y de estar por encima de las operaciones biquini o post navidad. Sin embargo el tema del peso no es una mera cuestión frívola y de estética sino que redunda en nuestra salud y a largo plazo nos puede acarrear serios problemas. Igual que es poco sano obsesionarse con conseguir un peso demasiado bajo y luchar por alcanzarlo a cualquier precio es igual de poco sano pasar del tema y alegar que da igual una talla que otra y seguir acumulando kilos con cada año que pasa.

Lo fundamental no es caer en dietas poco realistas y que difícilmente podemos mantener a lo largo del tiempo, sino encontrar la manera sana y equilibrada de comer, sin excesos y abusando solamente "de lo verde" ¡y ni eso! Es más fácil de decir que de hacer, lo sé, porque lo vivo en carnes propias y después de un mes relajado y sin medir demasiado lo que como ni a qué horas lo como la báscula y yo hemos dejado de hablarnos.

Ahora toca pagar esos excesos y retomar la eterna vida de privaciones. Para ello es perfecto este pudin que además tiene un toque chocolateado que te pinta una sonrisa en la cara al saber que te estás cuidando pero el postre está rico.

Si nunca habéis tomado chía y os preguntáis por la textura pues se parece bastante a unas natillas. Está espeso, las semillas no se notan, no están crujientes sino que son como bolitas de gelatina.

No es tampoco un postre excesivamente dulce. Lo justo que le aporta el batido. Os recomiento no obstante que antes de pasarlo a los vasitos lo probéis por si os apetece añadir azúcar ¡que esto va al gusto del consumidor!

Además de como postre lo podemos tomar por la mañana acompañado de fruta o una tostada y tenemos un desayuno completo. También como merienda o incluso a media mañana porque nos ayudará a saciar el hambre y llegar a la hora de la comida sin un apetito voraz.

Si tenéis curiosidad os animo a que lo probéis. No es el postre más rico del mundo ¡pero merece la pena y nos ayuda a cuidarnos!

Además se prepara en un abrir de ojos y por supuesto hay que dejarlo hecho con antelación ¡no hay excusas para no hacerlo aunque sea una vez en la vida!

A mí sí que me ha gustado bastante porque siempre ando con el chip "healthy" encendido (y cuando lo apago pasa lo que pasa) A mi marido le ha sabido a poco pero es que él es muchísimo más dulcero y goloso y tiene unas exigencias de azúcar mucho más elevadas (muy a mi pesar y a pesar de mis advertencias)

Os invito a un vasito (que seguro os da el empujoncito para animaros a prepararla) mientras os doy la receta, si es que se la puede llamar así, ¡os aseguro que se tarda más en escribirla que en prepararla!



Ingredientes:

* 80 gramos de semillas de chía
* 500 ml de batido de chocolate con sabor a brownie
* 2 cucharaditas de cacao en polvo
* Media cucharadita de canela

Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos las semillas de chía y les añadimos el batido.

2. Removemos para que las semillas se mezclen bien con el líquido y dejamos reposar hora y media.

3. Pasado este tiempo vertemos en los vasitos o en los boles en los que vayamos a presentar, tapamos y metemos en el frigorífico. A poder ser dejamos reposar de un día para otro, o en todo caso al menos seis horas.

4. Antes de servir mezclamos el cacao con la canela y espolvoreamos la superficie de nuestros vasitos. También podemos servir sin espolvorear que están muy ricos solos.

 https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/pudin-de-chia-y-batido

Con estas cantidades me dio para cinco vasitos. Se conservaron muy bien aunque en menos de 72 horas no quedaba ninguno.

Si no tenéis batido lo sustituís por leche con cacao y tan ricamente, o la podéis aromatizar con alguna esencia que tengáis en casa y que os guste.

No me enrollo más que soy una afortunada que mañana tiene día de fiesta y en breve estoy camino a casa.

Lara está recuperada de su resfriado ¡a ver cuándo las temperaturas se estabilizan que con el frío matutino y el calor de la tarde no hay quien se libre!Porque los mocos vuelven a aparecer y a mí me da pánico...

Nos leemos la próxima semana

Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 14 de septiembre de 2017

Risotto de cítricos y chocolate blanco

No hay duda de que Septiembre ha hecho que todos regresemos a la blogosfera con fuerza, contentos de reencontrarnos con los viejos conocidos, deseando dar la bienvenida a nuestras cocinas a nuevos compañeros con los que compartir esta pasión y de los que aprender mucho y deseosos de enseñar todo lo que hemos cocinado estos meses (en mi caso más bien en los últimos días, ya sabéis lo vaga que he estado este verano)

Y en medio de la algarabía, la emoción, la excitación de la nueva temporada y los miles y miles de buenos propósitos (en la vida virtual y en la real) llega la voz de la verdad (absoluta, aplastante y certera) de manos de mi amiga Olga que me comenta que todos llegamos a Septiembre con las pilas a tope pero ¡a ver cuánto nos dura! Y yo no tengo más que darle la razón porque cuando se acaba el verano todos tenemos buenísimas intenciones para intentar enmendar un año que igual va más torcido o más perezoso de lo que nos propusimos en enero, pero antes de que llegue octubre hemos ido dejando por el camino la mitad de las buenas intenciones. Es como en navidad, que antes de que llegue mi cumpleaños (el 19 de enero) los propósitos de año nuevo los hemos lanzado por la ventana.

Yo voy a intentar dosificar el chute de energía e inspiración que me ha dado la vuelta a los fogones virtuales y estoy plasmando en los fogones reales a ver si cojo buen ritmo y os traigo postres novedosos, ricos y todo lo sano que pueda ser un postre. 

Para nada espera el revuelo que se armó la semana pasada con el bizcocho de berenjena aunque es normal porque utilizarla en repostería no es nada común (hasta el momento, a ver la que armamos entre todos con la berenjena a partir de ahora) Esta semana he elegido un postre más tradicional en lo que a ingredientes se refiere pero que también llama la atención porque queda muy bonito presentado y porque es sabor es espectacular. 

Este risotto ha nacido gracias a ABCRice una empresa valenciana de arroces que a principios de verano se puso en contacto conmigo para informarme que habían convocado un concurso e invitarme, si me apetecía, a participar en él.

Como el plazo era amplio me animé a participar pensando que a lo largo del verano podría preparar distintas recetas. Pero los días iban pasando y yo era incapaz de sacudirme la pereza de encima y aunque tenía varias ideas para el concurso no encontraba el momento de meterme en la cocina. 

Al final con la llegada de septiembre y con el tiempo en mi contra me puse como una loca a cocinar y surgió este risotto dulce con el que participo en el concurso de ABC Rice cuyo sabor fue mucho mejor de lo esperado. Es de esas recetas que se te ocurren pero no acabas de saber si el sabor o la textura puede funcionar y sin embargo te enamora al primer bocado. 

Mi idea inicial fue prepararlo con naranja confitada, pero cuando me puse ¡no quedaba! No me puedo creer que mi propósito de vaciar los armarios (que también comparto con mi queridísima Olga) esté dando sus frutos, aunque reconozco que en ese momento me fastidió bastante porque me rompía totalmente los esquemas. 

Tiré de cáscara de cidra confitada y no os podéis imaginar lo contenta que estoy con el resultado ¡benditos imprevistos! al menos benditos los que te obligan a tomar decisiones que hacen redonda una receta porque hay otros que no ayudan.

De todos modos confesaré que hacer el risotto me costó más de lo que pueda parecer porque la primera leche que puse a calentar rompió a hervir y se pegó al fondo de la cazuela obligándome a empezar de nuevo. Ya no me moví de la cocina, pero la receta empezó torcida y yo no daba un duro porque el resultado fuera bueno ¡lo que me equivocaba! 

También me fastidió un poco que mi marido dijera (antes de probarlo) que esto no era risotto, que esto era arroz con leche "con cosas" y que me dejara de nombres extraños. Cuando lo probó comprobó que efectivamente esto no es arroz con leche al uso ni por la textura ni por el sabor.

Así que por favor que nadie me venga a decir que no le gusta el arroz con leche y que este postre no es para él. Porque os aseguro que este risotto sabe a chocolate blanco y a cítrico y si no miras no sabes que estás comiendo arroz ¡palabra! 

Tiene el punto justo de dulzor y de toque cítrico lo que hace que sea un postre untuoso pero ligero de tomar, que no empalaga ni sacia en exceso y que apetece terminarse. Es una opción muy interesante para terminar comidas o reuniones familiares porque aunque os dirán "pero si es sólo arroz con leche" cuando lo prueben que cambian de idea seguro.

Sin embargo la receta tiene una pega ¡que sólo salen cuatro raciones! Me dio justo para los cuatro boles que veis en las fotografías y se acabaron rápidamente. Igual no es un pero sino un pro a estas alturas en las que todo el mundo se olvidó de la operación bikini el primer día de playa y se hizo fijo en el chiringuito y ahora intenta redimir su conciencia en Septiembre.

La dificultad es nula, aunque requiere que estemos pendientes de la cazuela porque si no se nos acaba pegando y la leche o el arroz quemados no están nada ricos, os lo aseguro, pero bien merece estar un ratito en la cocina espátula o varilla en mano.

Otra ventaja es que no necesita horno así que ya sea verano o invierno podemos disfrutar de este risotto que además nos permite (y casi, casi nos pide) prepararlo con antelación y dejarlo reposando en el frigorífico para que la cidra desprenda su toque cítrico.

Si os lo estáis preguntando la cidra no se reblande sino que sigue estando firme al menos 48 horas después de prepararlo que es lo más que duró en casa.

Por las fotos puede parecer que el postre es un poquito caldoso pero no lo es. Lo que pasa es que al tenerlos un ratito a temperatura ambiente (y más con el calor que sigue haciendo en Septiembre) el chocolate se vuelve más líquido y queda en la superficie. Por eso recomiendo sacarlos del frigorífico unos diez minutos antes de servir y que antes de llevar a la mesa lo remováis ligeramente para que el chocolate se reparta de manera uniforme.


De hecho en las fotos se ve que al principio estaban más "secos" y al final estaban más líquidos aunque pueda parecer lo contrario.

Os animo a que lo preparéis en casa y comprobéis por vosotros mismos lo rico que está. Si os gusta el arroz con leche os va a encantar y si no os gusta ¡no os preocupéis! que es un postre diferente y en todo caso ¡en esta vida hay que probarlo todo (o casi)! 

Si acaso os invito a este bol y comparto la receta con vosotros


Ingredientes:

* 500 ml de leche + 100 ml extra por si fuera necesario añadirle a lo largo de la cocción del arroz
* 100 gramos de arroz Carnaroli de ABC Rice
* 45 gramos de azúcar
* 50 gramos de chocolate blanco
* 100 gramos  de cidra confitada


Elaboración:

1. Calentamos medio litro de leche y reservamos procurando que se mantenga caliente (ya sea en el fuego o en el microondas)

2. En una cazuela ponemos el arroz y le añadimos unos 300 ml de leche caliente y llevamos a fuego medio (yo suelo usar el 5 en mi placa de inducción que llega al 9)

3. Removemos con frecuencia para evitar que la leche se queme o el arroz se pegue al fondo de la cazuela y cuando veamos que comienza a quedarse seco vamos añadiendo leche caliente y seguimos removiendo. Procedemos como si estuviésemos realizando un risotto salado procurando que el arroz no esté excesivamente caldoso ni tampoco seco.

4. Cuando el arroz esté casi hecho y sólo esté un poquito duro por el centro añadimos el azúcar y removemos bien para que se integre y no se pegue en el fondo de la cazuela.

5. Cuando llegue a su punto retiramos del fuego y añadimos el chocolate blanco. Removemos y con el calor del arroz se deshará sin problema.

6. Añadimos también los trocitos de cidra confitada, removemos procurando que quede bien distribuida en el risotto y vertemos en los boles que hayamos elegido.

7. Dejamos templar sobre la encimera y cuando estén fríos tapamos y llevamos al frigorífico.

8. Antes de servir sacamos unos diez minutos antes para que el risotto esté cremoso.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/risotto-de-citricos-y-chocolate-blanco

Espero de corazón que os animéis a preparlo y por supuesto que contéis que os ha parecido.

Si no tenéis cidra confitada la podéis sustituir por naranja o limón. Aunque me ha encantado cómo ha quedado tengo la espinita de repetirlo y hacerlo con naranja tal y como pensé este postre la primera vez. Seguramente no lo repita pronto, ya sabéis lo que pasa cuando tienes un blog que siempre estás haciendo postres diferentes porque tienes que nutrir la cocina virtual de nuevas recetas y porque además la lista de postres pendientes de preparar es tan larga que ni preparando siete distintos al día llegarás a probarlos todos.

Pero antes o después lo repetiré y volveré a contaros mis impresiones con algún cambio que tengo en mente además de usar naranja.

Lara se ha adaptado perfectamente a la guardería. Aparte del espectáculo que armó el primer día no ha vuelto a decir esta boca es mía cuando se queda allí. De hecho se queda hasta contenta porque lo pasa muy bien con los otros niños que a la mayoría conoce del curso pasado.

Para comer está un poco delicada (aunque por las fotos pueda parecer lo contrario) sobre todo en los últimos días que le está saliendo otra muela y se niega a abrir la boca. Pero yo le echo mucha paciencia y me tiro con ella lo que sea necesario para que se coma su puré (porque se niega a comer otras cosas, pero ahí ya entraré en otro momento) Además con el cambio de temperaturas no ha tenido nada mejor que hacer que pescar un resfriado ¡empezamos la temporada a lo grande y con pañuelo en mano!

Me despido por hoy y me marcho a visitar vuestras cocinas que estáis publicando muchas cosas ricas que no me quiero perder.
 
Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 7 de septiembre de 2017

Bundt cake de berenjena y chocolate con arándanos

Volver a empezar otra vez... volver a encontrar los viejos amigos...

Eso es Septiembre. El mes que nos ofrece la oportunidad de empezar de nuevo sin estrenar año e iniciar nuevos proyectos o retomar los antiguos con fuerzas renovadas. El inicio del fin del verano, de las mañanas y los anocheceres fresquitos, de los cielos azules sin necesidad de pasar demasiado calor (a veces)

Septiembre me inspira, me renueva las fuerzas y me invita a hacer cosas nuevas. El verano parece que ya haya quedado atrás y con él la pereza y un gran parón que me he marcado en la repostería y que ha durado más de tres meses. Ahora las ideas empiezan a bullir en esta cabecita e intentaré aprovechar los días que aún me quedan con jornada de verano para repostear algunas cosillas que tengo en mente y llenar la despensa de mi cocina virtual.

El verano ha sido como todos los veranos: sol, calor, agobio, pocas ganas de hacer nada, muchas vueltas con la niña que ha tenido vacuna, dientes nuevos, pocas ganas de comer, "mudanza" de la cuna a la cama y muchas, muchísimas energías ¡más que yo! Y muchísimas ganas de madrugar ¡todos los días en pie a las 7 de la mañana! ¡y así hasta casi la media noche! y cuando se dormía un ratito por la tarde yo aprovechaba para leer ¡un vicio como otro cualquiera! Los que seguís mi cuenta de Instagram habéis podido ver algunas cosillas por ahí. Y los que no me seguís haced click en este enlace y echáis un cotilleo.

Para mi vuelta he elegido un bizcocho de esos que dejan huella. En primer lugar porque llama la atención que esté elaborado con berenjenas. Común no es, en eso estaréis de acuerdo. Y en segundo lugar porque si lo pruebas, te enamoras. Sin lugar a dudas es uno de los mejores bizcochos que he preparado y comido en mi vida y tenía muchas ganas de compartirlo con vosotros que siempre os fiáis de mí por muy extrañas que puedan parecer algunas de mis recetas.


Este bundt lo preparé el pasado verano en un intento desesperado de buscar nuevas maneras de dar salida a la avalancha de berenjenas que producía el huerto de mi padre. Se me ocurrió que igual que preparaba bizcochos con calabacín podría prepararlos con berenjena y como a día de hoy está todo inventado me puse a investigar por internet. Encontré alguna cosita así que dejé volar mi imaginación y el resultado fue más que bueno y no podía dejar de publicarlo en mi cocina.

El verano pasado se quedó a la espera porque siempre se colaban otras recetas y al final pensé que mejor lo repetía este verano y sacaba unas fotos más decentes pero entre mi "huelga de manga repostera caída" y que por la falta de lluvias del pasado invierno mi padre no ha plantado casi nada y no he tenido ni una berenjena de esas pequeñitas, tiernas y maravillosas al final no lo he repetido pero no quería dejar pasar más tiempo sin que viera la luz.

Por mucha fe ciega que tengáis en mis recetas seguro que alguno se pregunta si se nota que la masa lleva berenjena. La respuesta es un no rotundo. Nadie sería capaz de darse cuenta de que el bizcocho lleva berenjena. No se nota en el sabor ni en el olor, no encuentras trazas en la miga ¡ni rastro! Eso sí, el sabor a chocolate es espectacular (es probable que lo potencie) y la miga es jugosa, húmeda y muy blandita ¡pura delicia!


La combinación con los arándanos es espectacular y aunque no suene muy modesto de mi parte os aseguro que es una receta a la que no le cambiaría absolutamente nada porque queda deliciosa tal cual. Si pudiera os enviaba un trozo a cada uno para que lo comprobáseis por vosotros mismos, pero como no es posible os animo a que lo hagáis en casa y acabaréis dándome la razón.

Os dejo la receta y lo demás queda de vuestra cuenta.

Ingredientes:

* 300 gramos de berenjenas (tres berenjenas de tamaño pequeño)
* 100 gramos de chocolate (yo usé con leche y sin azúcar porque llevaba mucho tiempo en casa pero el chocolate negro le tiene que ir de muerte)
* 150 gramos de azúcar
* 3 huevos
* 80 gramos de mantequilla
* 140 gramos de leche
* 300 gramos de harina para repostería
* 25 gramos de cacao en polvo sin azúcar añadido
* 1 cucharadita de canela en polvo
* 1 cucharadita y media de bicarbonato
* 100 gramos de arándanos desecados

Elaboración:

1. Lavamos muy bien las berenjenas, le quitamos el rabito y las hojas y las abrimos por la mitad como si las fuésemos a rellenar. Les hacemos unos cortes en la carne, las ponemos en un plato y las metemos en el microondas hasta que estén blanditas. En función del microondas tardará de 6 a 8 minutos.

Como mis berenjenas eran pequeñitas y la piel era muy delicada se la dejé. Si son más grandes o de piel gruesa será mejor pelarlas.

2. Una vez blanditas las berenjenas ponemos una parte en el vaso de la batidora, colocamos la mitad del chocolate troceado encima, cubrimos con más berenjenas, colocamos el resto del chocolate y cubrimos con el resto de las berenjenas. Presionamos bien para que el calor de las berenjenas recién cocinadas derrita el chocolate.

3. Pasados unos minutos el chocolate estará derretido y podremos batir hasta obtener una pasta homogénea. Añadimos la leche y seguimos batiendo hasta asegurarnos de que no quedan grumos de berenjena.

4. En un bol amplio ponemos el azúcar y los huevos y batimos hasta obtener una masa cremosa. Añadimos la mantequilla derretida.

5. Incorporamos la pasta de berenjenas, chocolate y leche y mezclamos bien.

6. Ponemos la canela, el bicarbonato, el cacao y la harina y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.

7. En un bol ponemos los arándanos, añadimos una cucharadita de harina y mezclamos para que queden bien impregnados de harina. Así nos aseguramos que al hornear los arándanos no se van al fondo.

8. Los incorporamos a nuestra mezcla y con ayuda de una espátula nos aseguramos que queden bien repartidos por la masa.

9. Untamos con mantequilla nuestro molde y vertemos la mezcla. Golpeamos un par de veces el molde lleno sobre la encimera de la cocina por si queda aire dentro de la masa para que suba a la superficie.

10. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 45 minutos aproximadamente. A partir del minuto 30 iremos comprobando con un palillo de madera hasta que salga limpio al pinchar en el centro de la masa.

11. Dejamos templar con la puerta del horno entreabierta, sacamos, desmoldamos sobre una rejilla y dejamos enfriar por completo.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/bundt-cake-de-berenjenas-y-chocolate-con-arandanos


Se conserva estupendamente envuelto en film transparente y en el frigorífico. Se mantendrá como el primer día hasta el último bocado (que os aseguro llegará bien pronto)


Por hoy no os cuento nada más. Hay que empezar poco a poco esta nueva etapa y ahora me voy para vuestras cocinas que no quiero empezar "temporada" retrasándome en las visitas y no quiero perderme las delicias que habéis preparado a lo largo del verano.


Nos leemos la semana que viene y os voy poniendo al día de las ocurrencias de Lara.

Manos a la masa y ¡bon appéit!

jueves, 27 de julio de 2017

Tarta de queso quark con cobertura de crema de cacao

El verano tiene sus cosas buenas y también tiene sus cosas malas pero de lo que no me cabe duda es de que el verano lo pone todo patas arriba. 

Entiendo que después de un largo invierno da mucha vida la llegada de días con más luz y un ambiente más cálido, pero cuando el calor aprieta...cuando el calor aprieta hacemos lo más imprescindible y el resto se queda esperando. De nada me sirve tener las tardes libres si poner un pie en la calle es casi un acto de fe o más bien una misión suicida. Sí, tengo más tiempo pero no lo aprovecho. Y al final del día me mata la sensación de estar agotada de no haber hecho nada así como la mala conciencia de no estar aprovechando estas horas que tanto estaba deseando.

Por no hacer ¡ni entro en la cocina! Sigo en huelga de postres y además estoy muy perezosa a la hora de preparar la comida y la cena ¡no puedo seguir así! El lado bueno es que mi maridín está dejando casi vacía la balda aquella de la que os hablaba en la que ponía el chocolate y demás tentaciones, pero el lado malo es que la báscula nos está avisando de que tanto chocolate y porquerías similares están empezando a acumularse en la zona del flotador...

Tampoco me paso el día pegada al sofá. Juego mucho con Lara por las tardes, si se duerme la siesta aprovecho para leer que desde que nació había tenido que dejar muy de lado el tema de la lectura, y también voy a zumba que cuando trabajo por las tardes es imposible.

Pero arrastro muchísimo cansancio de todo el invierno y de los últimos meses en el trabajo que han sido agotadores. Mi intención era no cerrar el blog por vacaciones hasta la segunda quincena de agosto pero teniendo en cuenta todo lo que os he contado y que además llevo al pie del cañón desde finales de junio del año pasado he decidido que la de hoy es la última receta que publico hasta septiembre.

Necesito un respiro. Ponerme al día un poco con vuestros blogs y organizar algunas recetas que tengo en pendientes así como inspirarme de nuevo para meterme en la cocina y seguir mejorando con las fotos. Quiero dejar los deberes bien hechos para que la vuelta sea relajada y organizada.

Para despedirme por unas semanas he elegido, como no podía ser de otra manera, una tarta de queso que está brutal y que no entiendo por qué no había publicado antes porque es para ponerle un piso o como mínimo para hacerle la ola.

Ya sé que muchos de vosotros no estáis dispuestos a encender el horno con estas temperaturas pero en un abrir y cerrar de ojos estaremos en otoño (las ganas que yo tengo) y esta receta os estará esperando. Y si os animáis ahora ya veréis lo bien que sienta un trozo fresquito después de comer ¡os va a saber a gloria! 

La cobertura se la podéis cambiar a vuestro antojo y si por un casual no os apetece crema de cacao (difíci lo sé, pero posible) cambiáis la cobertura a vuestro gusto, que una mermelada "roja" tipo frutas del bosque, moras, arándanos... ¡le viene que ni pintada! 

Os invito a un trozo para hacernos más dulce la espera hasta septiembre, y si llegáis y yo estoy de vacaciones no dudéis en coger un poquito ¡la tarta está servida para vosotros!


Antes de dejaros con los ingredientes me gustaría hacer dos aclaraciones:

- Kilo y medio de queso quark puede parecer una cantidad excesiva pero hay que tener en cuenta que este queso tiene una gran cantidad de suero y que gran parte se pierde durante el horneado ya sea porque la tarta lo supura mientras se hornea o porque se evapora. 

- Con la cantidad de azúcar que le puse queda muy justa de dulzor. Incluso escasa aunque para mí es suficiente con el toque que le da la crema de cacao. Mi marido no obstante no paraba de repetir que estaría mejor con más dulce y quizá tenga razón porque el queso quark no es precisamente "sabroso" y necesita su cantidad de azúcar. Os lo advierto por si sois más golosos para que aumentéis la cantidad de azúcar que no quiero que os desilusionéis porque la receta está bien buena.

Ingredientes:

* 1,5 kilos de queso quark 0% (tres tarrinas del que venden en LIDL)
* 4 huevos
* 200 gramos de azúcar.
* 2 sobres de azúcar vainillada
* 200 gramos de maizena (si no tenéis la podéis sustituir por harina de trigo)
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico
* 125 gramos de yogur griego (el que yo usé era light) También os vale cualquier yogur natural (desnatado o no) que tengáis en la nevera.
* Crema de cacao y avellanas para cubrir la superficie (la cantidad a vuestro gusto)
* Bolitas de cereales bañadas en chocolate 
* Escamas de chocolate blanco.

Elaboración:

1. En un bol muy amplio ponemos el queso y batimos hasta obtener una crema homogénea.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y no añadimos el siguiente hasta que el anterior no está perfectamente integrado.

3. Incorporamos el yogur e integramos.

4. Por último ponemos los dos tipos de azúcar, el bicarbonato y la harina y mezclamos hasta que la masa sea homogénea. Intentaremos hacerlo con el menor número de movimientos para no incorporar demasiado aire y así evitamos que después la superficie se cuartee.

5. Vertemos la masa en nuestro molde. Si tenéis uno de silicona mejor. Si es desmoldable os aconsejo poner un papel de hornear sobre la base y fijarlo con el aro porque ya sabéis que el queso quark tiene mucho componente líquido y aunque la masa no es muy líquida más vale prevenir que tener un escape en el molde.

6. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 25-30 minutos. Pasado ese tiempo bajamos la temperatura a 160º C y continuamos horneando durante otros 60 minutos aproximadamente. El tiempo depende de lo grande que sea nuestro molde porque cuanto más pequeño sea más tardará en estar cuajada nuestra tarta.

Ya sabéis que las tartas de queso no admiten muy bien que se abra la puerta del horno pero si sois rápidas hay dos trucos para comprobar si ya están. Uno es pinchando en el centro con un palillo de madera y comprobando si sale limpio. El otro que es el que yo suelo usar es agitando el molde (la mano enfundada en un buen guante de cocina, obvia decirlo supongo) para comprobar si la tarta sólo "tiembla" ligeramente por el centro. 

7. Cuando esté horneada dejamos la puerta del horno entreabierta para que se vaya templando sin que se raje la superficie y además bajará de volumen porque durante el horneado sube.

Si podéis dejadla dentro del horno hasta que se enfríe completamente y después la pasáis al frigorífico.

8. Cuando esté fría desmoldamos y cubrimos la superficie con nuestra crema de cacao favorita y decoramos como más nos guste. Yo esta vez he usado bolitas de cereales y escamas de chocolate blanco.


https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/tarta-de-queso-quark-con-cobertura-de-crema-de-cacao-y-avellanas

Como todas las tartas de queso debemos guardarla en el frigorífico bien tapada para que no se reseque y os advierto que cada día que pasa está mejor.


La cobertura la podéis cambiar a vuestro gusto como os sugerí antes o incluso dejarla sin nada porque es una de las tartas de queso cuya superficie mejor queda y no se agrieta.

No os paséis con el horneado porque pueda parecer que está aún sin cuajar porque cuando se enfría toma bastante cuerpo y tampoco es cuestión de dejarla dura cual arma arrojadiza que no hay nada peor que una tarta de queso seca.

Si por un casual nos pasara siempre podemos calarla con algún almíbar, pero mejor no tener que llegar a estos menesteres ¿verdad?

Y hasta aquí la entrada de hoy con la que ponemos un nuevo punto y final a esta etapa del blog que comenzó con mi reincorporación al trabajo tras la baja maternal. Parece que ha pasado muy poco tiempo y han sido casi trece meses del tirón.

A la vuelta os seguiré contando cositas de Lara y si tenéis ganas de seguir sabiendo de nosotras estas semanas (que se van a pasar volando, no creáis) pasad por mi cuenta de Instagram que por allí seguiré colgando fotos.

Disfrutad mucho del verano, pero no os olvidéis de regresar con las pilas cargadas y con muchas recetas nuevas para compartir y empezar septiembre con ganas y de manera saludable.


¡Nos vemos en unas semanas!


Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 20 de julio de 2017

Crema bávara de melocotón en vasito

Aunque lo parezca no estoy de vacaciones. Ni he dejado el blog abandonado a su suerte. Ni tampoco vuestras cocinas pero el verano ha traído días con menos horas o días con más obligaciones. Sea como fuere a mí la vida no me da para más.

Cuando digo que el verano no me gusta... ¡es por algo! No sé qué me pasa que me organizo mejor en invierno a pesar de tener menos tiempo libre. Y con este calor más propio del infierno que del verano ¡a ver a quién le apetece hacer nada!

Otra semana más tiro de "despensa" de recetas y saco a la luz una crema bávara de melocotones que está ¡bárbara! La hice el verano pasado por darle salida a unas cuantas piezas que empezaban a estar maduras de más ¡y nos encantó!

Lo de ponerle en la base una galleta de chocolate fue sugerencia de mi marido y le da ese punto goloso que tanto lo caracteriza a él pero si no tenéis o buscáis aligerar calorías no las ponéis y no hay problema.

Lo bueno de esta receta además de llevar fruta, de que no necesitas horno y de que la puedes dejar lista con antelación es que se prepara en un abrir y cerrar de ojos. Es de esos postres agradecidos, que no parecen gran cosa, pero que te están muy ricos.

Como seguro que a lo largo del verano acabarán unos cuantos melocotones dando vueltas por vuestras cocinas yo os dejo la receta y espero que os animéis. Que ya sé que no parece nada del otro jueves pero os aseguro que el sabor os va a cautivar.
Probablemente esta sea una de las entradas más cortas que he escrito nunca en el blog ¡pero lo bueno si breve dos veces bueno y más si hace tanto calor!

¡Vamos con la receta!

Ingredientes: 

* 3-4 melocotones
* 200 ml de leche
* 200 ml de nata para montar
* 50 gramos de azúcar
* 4 láminas de gelatina neutra
* Una galleta rellena de chocolate para la base de cada uno de los moldes que vamos a llenar.

Elaboración:

1. Ponemos la gelatina a hidratar en agua fría.

2. Pelamos, deshuesamos y troceamos los melocotones.

3. Los ponemos en el vaso de la batidora, añadimos la leche, la nata y el azúcar y batimos hasta obtener una crema.

4. Vertemos en un cazo y los llevamos a fuego medio hasta que rompa a hervir.

5. Escurrimos la gelatina, la añadimos y mantenemos la crema al fuego removiendo con frecuencia durante unos minutos.

6. Ponemos una galleta ligeramente mojada en leche en la base de nuestros vasitos y vertemos la crema con cuidado para que no se suba.

7. Dejamos enfriar, tapamos y metemos en el frigorífico hasta que esté cuajada.

8. Servimos muy fresquita ¡y a disfrutarla!

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/crema-bavara-de-melocoton

Ya os dije que era una crema la mar de fácil de preparar y entra tan bien en verano cuando la sirves fría que es un visto y no visto.

He puesto poca cantidad de azúcar porque los melocotones estaban muy maduros pero podéis poner más si os gusta muy dulce o si vuestra fruta es más ácida.

La semana próxima espero poder redactar una entrada como se merece y además poder visitar vuestras cocinas y dejar un comentario, no hacerlo de manera furtiva como hasta ahora.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 13 de julio de 2017

Bizcocho integral de plátano y coco

Como últimamente la vida no me da para mucho el pasado fin de semana (y alguno más en realidad) he hecho una huelga de "manga repostera caída" y tengo al costillo a "dieta"  de postres. Es un decir porque él se las apaña maravillosamente bien tirando de los helados que tengo en el congelador y de las tabletas de chocolate que hay en la balda superior de la que os hablaba en otra entrada (que curiosamente es de otro delicioso bizcocho) entre otras cosas.

Lo cierto es que a mi marido le vendría bastante bien hacer dieta real porque no sé si fruto de mi técnica de atiborrar al prójimo o porque él de por sí es de buen comer ha hecho un buen puñado de kilos a lo largo del pasado invierno y no estaría de más ir rebajando peso.

Sin embargo me doy cuenta de que es casi peor el remedio que la enfermedad porque él no lo ve desde el mismo punto de vista que yo (que en teoría soy una esclava de la báscula y rozo el infrapeso) y parece ser que no está dispuesto a renunciar al postre así que casi mejor preparo yo algo en casa que dejar que se atiborre a repostería industrial.


A la vista de los acontecimientos y como el tiempo de este mes de julio sigue siendo (por el momento) fresquito tiro de "despensa" de recetas y rescato este delicioso bizcocho que preparé el año pasado durante mi baja maternal y que es una verdadera maravilla.

La combinación de plátano y coco (los plátanos para no variar tengo que seguir escondiéndolos) a mí me encanta y el uso de harina integral es un plus añadido que le aporta sabor además de múltiples beneficios para nuestra salud.

No hace mucho que incorporé la harina integral a mi repostería. Tenía la idea preconcebida y equivocada de que la repostería así como el pan integrales eran secos, faltos de sabor y prácticamente incomestibles. Esa idea surge desde pequeña al escuchar conversaciones "de mayores" en las que habían puesto a alguien a dieta y el que le escuchaba se compadecía por tener que comer pan integral ¡casi parecía que aquello fuera peor que tragarse una caja de cartón!

No sé cómo sería el pan integral de hace 25 o 30 años pero a día de hoy puedo asegurar que el que yo he preparado en casa es delicioso, así como la bollería que me encanta y en absoluto se nota el uso de este tipo de harina.

Como podéis ver el interior es esponjoso y muy jugoso y el sabor... ¡uf! os aseguro que está buenísimo y que sólo un trocito no será suficiente para el desayuno o la merienda.

Además se prepara en un abrir y cerrar de ojos, y ya que encendemos el horno aprovechamos y preparamos más cositas ¿verdad? Total, no nos obliga a quedarnos en la cocina, nos vamos a un lugar más fresquito y el horno ya se encarga de devolvernos un esponjoso bizcocho.

Espero que os animéis con él, que los desayunos os van a parecen mejores y hasta os va a costar menos madrugar si sabéis que os espera en la cocina

¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 3 plátanos maduros
* 2 huevos
* 80 gramos de mantequilla (puede ser light)
* 100 gramos de azúcar
* 60 gramos de coco rallado
* 1 yogur (yo lo puse de vainilla pero puede ser natural, de plátano o de coco)
* 220 gramos de harina integral (si no tenéis integral usad la normal)
* Un sobre de gaseosillas (los dos sobres, el blanco y el azul)
* Un pellizco de sal


Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y batimos hasta obtener una masa cremosa.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y no incorporamos el siguiente hasta no haber integrado perfectamente el anterior.

3. Incorporamos los plátanos machacados con un tenedor. No importa si queda algún trozo más grande, aunque si están muy maduros (o lo que es lo mismo negros que dan pena) no tendréis problema alguno en machacarlos.

4. Añadimos el yogur y mezclamos.

5. Por último ponemos el coco rallado, la harina, la sal y los sobres de gaseosillas y mezclamos hasta integrar.

6. Untamos nuestro molde con mantequilla o lo forramos con un papel de horno que nos facilite el desmoldado y vertemos la masa.

7. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos de 50 a 60 minutos o hasta que al pincharlo con una brocheta de madera esta salga limpia.

8. Dejamos con la puerta del horno entreabierta unos diez minutos, desmoldamos y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/bizcocho-integral-de-platano-y-coco
Me encanta cómo queda con la superficie agrietada ¡me parecen tan bonitos los bizcochos así!


Conservarlo es sencillísimo. Lo envolvemos bien en film transparente cuando esté completamente frío para que se conserve húmedo y jugoso como recién hecho.

Si hace mucho calor lo metemos en el frigorífico, pero si la temperatura es baja podemos dejarlo fuera, sobre la encimera o en un armario de la cocina, aunque siempre os aconsejo que por precaución las masas con fruta natural mejor en el frigorífico que se conservan en estado óptimo hasta el final.

Cada vez se nota más que estamos en época de vacaciones porque tanto en mi día a día como en la blogosfera empiezan a notarse las ausencias. No pasa nada, los que aún estamos por aquí tocamos a más trozo de lo que se publica ¿verdad?
 
En la guardería de Lara esta semana ya no está el personal docente, ni administrativo, ni de cocina ni de limpieza. Ellos han comenzado las vacaciones y tenemos a las monitoras de verano. No es lo mismo porque a Lara le cuesta quedarse por las mañanas pero cuando la recogemos está contenta.

Seguimos con los dientes (y ha descubierto una afición poco aconsejable ¡en la guardería se dedican a morderse unos a otros! y la semana pasada un día ya estuvo castigada por ello) y con el cambio de temperaturas volvemos a estar ligeramente resfriados... ¡yo que pensaba que en verano íbamos a descansar de mocos y toses! ¡qué ilusa, por favor!

Parece mentira que teniendo el horario de verano me dé tiempo a hacer menos cosas y esté más agotada cada lunes ¡no sé cómo hacerlo para organizarme peor! Os pido disculpas porque quedamos pocos y yo llevo desde la semana pasada pasando poco por vuestras cocinas y menos aún por la mía. A ver si la presión del trabajo afloja y puedo ponerme al día.

Os deseo muy feliz y dulce fin de semana ¡nos vemos el próximo jueves! (antes espero que me veáis por vuestros blogs)

Manos a la masa y ¡bon appétit!