jueves, 27 de julio de 2017

Tarta de queso quark con cobertura de crema de cacao

El verano tiene sus cosas buenas y también tiene sus cosas malas pero de lo que no me cabe duda es de que el verano lo pone todo patas arriba. 

Entiendo que después de un largo invierno da mucha vida la llegada de días con más luz y un ambiente más cálido, pero cuando el calor aprieta...cuando el calor aprieta hacemos lo más imprescindible y el resto se queda esperando. De nada me sirve tener las tardes libres si poner un pie en la calle es casi un acto de fe o más bien una misión suicida. Sí, tengo más tiempo pero no lo aprovecho. Y al final del día me mata la sensación de estar agotada de no haber hecho nada así como la mala conciencia de no estar aprovechando estas horas que tanto estaba deseando.

Por no hacer ¡ni entro en la cocina! Sigo en huelga de postres y además estoy muy perezosa a la hora de preparar la comida y la cena ¡no puedo seguir así! El lado bueno es que mi maridín está dejando casi vacía la balda aquella de la que os hablaba en la que ponía el chocolate y demás tentaciones, pero el lado malo es que la báscula nos está avisando de que tanto chocolate y porquerías similares están empezando a acumularse en la zona del flotador...

Tampoco me paso el día pegada al sofá. Juego mucho con Lara por las tardes, si se duerme la siesta aprovecho para leer que desde que nació había tenido que dejar muy de lado el tema de la lectura, y también voy a zumba que cuando trabajo por las tardes es imposible.

Pero arrastro muchísimo cansancio de todo el invierno y de los últimos meses en el trabajo que han sido agotadores. Mi intención era no cerrar el blog por vacaciones hasta la segunda quincena de agosto pero teniendo en cuenta todo lo que os he contado y que además llevo al pie del cañón desde finales de junio del año pasado he decidido que la de hoy es la última receta que publico hasta septiembre.

Necesito un respiro. Ponerme al día un poco con vuestros blogs y organizar algunas recetas que tengo en pendientes así como inspirarme de nuevo para meterme en la cocina y seguir mejorando con las fotos. Quiero dejar los deberes bien hechos para que la vuelta sea relajada y organizada.

Para despedirme por unas semanas he elegido, como no podía ser de otra manera, una tarta de queso que está brutal y que no entiendo por qué no había publicado antes porque es para ponerle un piso o como mínimo para hacerle la ola.

Ya sé que muchos de vosotros no estáis dispuestos a encender el horno con estas temperaturas pero en un abrir y cerrar de ojos estaremos en otoño (las ganas que yo tengo) y esta receta os estará esperando. Y si os animáis ahora ya veréis lo bien que sienta un trozo fresquito después de comer ¡os va a saber a gloria! 

La cobertura se la podéis cambiar a vuestro antojo y si por un casual no os apetece crema de cacao (difíci lo sé, pero posible) cambiáis la cobertura a vuestro gusto, que una mermelada "roja" tipo frutas del bosque, moras, arándanos... ¡le viene que ni pintada! 

Os invito a un trozo para hacernos más dulce la espera hasta septiembre, y si llegáis y yo estoy de vacaciones no dudéis en coger un poquito ¡la tarta está servida para vosotros!


Antes de dejaros con los ingredientes me gustaría hacer dos aclaraciones:

- Kilo y medio de queso quark puede parecer una cantidad excesiva pero hay que tener en cuenta que este queso tiene una gran cantidad de suero y que gran parte se pierde durante el horneado ya sea porque la tarta lo supura mientras se hornea o porque se evapora. 

- Con la cantidad de azúcar que le puse queda muy justa de dulzor. Incluso escasa aunque para mí es suficiente con el toque que le da la crema de cacao. Mi marido no obstante no paraba de repetir que estaría mejor con más dulce y quizá tenga razón porque el queso quark no es precisamente "sabroso" y necesita su cantidad de azúcar. Os lo advierto por si sois más golosos para que aumentéis la cantidad de azúcar que no quiero que os desilusionéis porque la receta está bien buena.

Ingredientes:

* 1,5 kilos de queso quark 0% (tres tarrinas del que venden en LIDL)
* 4 huevos
* 200 gramos de azúcar.
* 2 sobres de azúcar vainillada
* 200 gramos de maizena (si no tenéis la podéis sustituir por harina de trigo)
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico
* 125 gramos de yogur griego (el que yo usé era light) También os vale cualquier yogur natural (desnatado o no) que tengáis en la nevera.
* Crema de cacao y avellanas para cubrir la superficie (la cantidad a vuestro gusto)
* Bolitas de cereales bañadas en chocolate 
* Escamas de chocolate blanco.

Elaboración:

1. En un bol muy amplio ponemos el queso y batimos hasta obtener una crema homogénea.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y no añadimos el siguiente hasta que el anterior no está perfectamente integrado.

3. Incorporamos el yogur e integramos.

4. Por último ponemos los dos tipos de azúcar, el bicarbonato y la harina y mezclamos hasta que la masa sea homogénea. Intentaremos hacerlo con el menor número de movimientos para no incorporar demasiado aire y así evitamos que después la superficie se cuartee.

5. Vertemos la masa en nuestro molde. Si tenéis uno de silicona mejor. Si es desmoldable os aconsejo poner un papel de hornear sobre la base y fijarlo con el aro porque ya sabéis que el queso quark tiene mucho componente líquido y aunque la masa no es muy líquida más vale prevenir que tener un escape en el molde.

6. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 25-30 minutos. Pasado ese tiempo bajamos la temperatura a 160º C y continuamos horneando durante otros 60 minutos aproximadamente. El tiempo depende de lo grande que sea nuestro molde porque cuanto más pequeño sea más tardará en estar cuajada nuestra tarta.

Ya sabéis que las tartas de queso no admiten muy bien que se abra la puerta del horno pero si sois rápidas hay dos trucos para comprobar si ya están. Uno es pinchando en el centro con un palillo de madera y comprobando si sale limpio. El otro que es el que yo suelo usar es agitando el molde (la mano enfundada en un buen guante de cocina, obvia decirlo supongo) para comprobar si la tarta sólo "tiembla" ligeramente por el centro. 

7. Cuando esté horneada dejamos la puerta del horno entreabierta para que se vaya templando sin que se raje la superficie y además bajará de volumen porque durante el horneado sube.

Si podéis dejadla dentro del horno hasta que se enfríe completamente y después la pasáis al frigorífico.

8. Cuando esté fría desmoldamos y cubrimos la superficie con nuestra crema de cacao favorita y decoramos como más nos guste. Yo esta vez he usado bolitas de cereales y escamas de chocolate blanco.


https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/tarta-de-queso-quark-con-cobertura-de-crema-de-cacao-y-avellanas

Como todas las tartas de queso debemos guardarla en el frigorífico bien tapada para que no se reseque y os advierto que cada día que pasa está mejor.


La cobertura la podéis cambiar a vuestro gusto como os sugerí antes o incluso dejarla sin nada porque es una de las tartas de queso cuya superficie mejor queda y no se agrieta.

No os paséis con el horneado porque pueda parecer que está aún sin cuajar porque cuando se enfría toma bastante cuerpo y tampoco es cuestión de dejarla dura cual arma arrojadiza que no hay nada peor que una tarta de queso seca.

Si por un casual nos pasara siempre podemos calarla con algún almíbar, pero mejor no tener que llegar a estos menesteres ¿verdad?

Y hasta aquí la entrada de hoy con la que ponemos un nuevo punto y final a esta etapa del blog que comenzó con mi reincorporación al trabajo tras la baja maternal. Parece que ha pasado muy poco tiempo y han sido casi trece meses del tirón.

A la vuelta os seguiré contando cositas de Lara y si tenéis ganas de seguir sabiendo de nosotras estas semanas (que se van a pasar volando, no creáis) pasad por mi cuenta de Instagram que por allí seguiré colgando fotos.

Disfrutad mucho del verano, pero no os olvidéis de regresar con las pilas cargadas y con muchas recetas nuevas para compartir y empezar septiembre con ganas y de manera saludable.


¡Nos vemos en unas semanas!


Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 20 de julio de 2017

Crema bávara de melocotón en vasito

Aunque lo parezca no estoy de vacaciones. Ni he dejado el blog abandonado a su suerte. Ni tampoco vuestras cocinas pero el verano ha traído días con menos horas o días con más obligaciones. Sea como fuere a mí la vida no me da para más.

Cuando digo que el verano no me gusta... ¡es por algo! No sé qué me pasa que me organizo mejor en invierno a pesar de tener menos tiempo libre. Y con este calor más propio del infierno que del verano ¡a ver a quién le apetece hacer nada!

Otra semana más tiro de "despensa" de recetas y saco a la luz una crema bávara de melocotones que está ¡bárbara! La hice el verano pasado por darle salida a unas cuantas piezas que empezaban a estar maduras de más ¡y nos encantó!

Lo de ponerle en la base una galleta de chocolate fue sugerencia de mi marido y le da ese punto goloso que tanto lo caracteriza a él pero si no tenéis o buscáis aligerar calorías no las ponéis y no hay problema.

Lo bueno de esta receta además de llevar fruta, de que no necesitas horno y de que la puedes dejar lista con antelación es que se prepara en un abrir y cerrar de ojos. Es de esos postres agradecidos, que no parecen gran cosa, pero que te están muy ricos.

Como seguro que a lo largo del verano acabarán unos cuantos melocotones dando vueltas por vuestras cocinas yo os dejo la receta y espero que os animéis. Que ya sé que no parece nada del otro jueves pero os aseguro que el sabor os va a cautivar.
Probablemente esta sea una de las entradas más cortas que he escrito nunca en el blog ¡pero lo bueno si breve dos veces bueno y más si hace tanto calor!

¡Vamos con la receta!

Ingredientes: 

* 3-4 melocotones
* 200 ml de leche
* 200 ml de nata para montar
* 50 gramos de azúcar
* 4 láminas de gelatina neutra
* Una galleta rellena de chocolate para la base de cada uno de los moldes que vamos a llenar.

Elaboración:

1. Ponemos la gelatina a hidratar en agua fría.

2. Pelamos, deshuesamos y troceamos los melocotones.

3. Los ponemos en el vaso de la batidora, añadimos la leche, la nata y el azúcar y batimos hasta obtener una crema.

4. Vertemos en un cazo y los llevamos a fuego medio hasta que rompa a hervir.

5. Escurrimos la gelatina, la añadimos y mantenemos la crema al fuego removiendo con frecuencia durante unos minutos.

6. Ponemos una galleta ligeramente mojada en leche en la base de nuestros vasitos y vertemos la crema con cuidado para que no se suba.

7. Dejamos enfriar, tapamos y metemos en el frigorífico hasta que esté cuajada.

8. Servimos muy fresquita ¡y a disfrutarla!

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/crema-bavara-de-melocoton

Ya os dije que era una crema la mar de fácil de preparar y entra tan bien en verano cuando la sirves fría que es un visto y no visto.

He puesto poca cantidad de azúcar porque los melocotones estaban muy maduros pero podéis poner más si os gusta muy dulce o si vuestra fruta es más ácida.

La semana próxima espero poder redactar una entrada como se merece y además poder visitar vuestras cocinas y dejar un comentario, no hacerlo de manera furtiva como hasta ahora.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 13 de julio de 2017

Bizcocho integral de plátano y coco

Como últimamente la vida no me da para mucho el pasado fin de semana (y alguno más en realidad) he hecho una huelga de "manga repostera caída" y tengo al costillo a "dieta"  de postres. Es un decir porque él se las apaña maravillosamente bien tirando de los helados que tengo en el congelador y de las tabletas de chocolate que hay en la balda superior de la que os hablaba en otra entrada (que curiosamente es de otro delicioso bizcocho) entre otras cosas.

Lo cierto es que a mi marido le vendría bastante bien hacer dieta real porque no sé si fruto de mi técnica de atiborrar al prójimo o porque él de por sí es de buen comer ha hecho un buen puñado de kilos a lo largo del pasado invierno y no estaría de más ir rebajando peso.

Sin embargo me doy cuenta de que es casi peor el remedio que la enfermedad porque él no lo ve desde el mismo punto de vista que yo (que en teoría soy una esclava de la báscula y rozo el infrapeso) y parece ser que no está dispuesto a renunciar al postre así que casi mejor preparo yo algo en casa que dejar que se atiborre a repostería industrial.


A la vista de los acontecimientos y como el tiempo de este mes de julio sigue siendo (por el momento) fresquito tiro de "despensa" de recetas y rescato este delicioso bizcocho que preparé el año pasado durante mi baja maternal y que es una verdadera maravilla.

La combinación de plátano y coco (los plátanos para no variar tengo que seguir escondiéndolos) a mí me encanta y el uso de harina integral es un plus añadido que le aporta sabor además de múltiples beneficios para nuestra salud.

No hace mucho que incorporé la harina integral a mi repostería. Tenía la idea preconcebida y equivocada de que la repostería así como el pan integrales eran secos, faltos de sabor y prácticamente incomestibles. Esa idea surge desde pequeña al escuchar conversaciones "de mayores" en las que habían puesto a alguien a dieta y el que le escuchaba se compadecía por tener que comer pan integral ¡casi parecía que aquello fuera peor que tragarse una caja de cartón!

No sé cómo sería el pan integral de hace 25 o 30 años pero a día de hoy puedo asegurar que el que yo he preparado en casa es delicioso, así como la bollería que me encanta y en absoluto se nota el uso de este tipo de harina.

Como podéis ver el interior es esponjoso y muy jugoso y el sabor... ¡uf! os aseguro que está buenísimo y que sólo un trocito no será suficiente para el desayuno o la merienda.

Además se prepara en un abrir y cerrar de ojos, y ya que encendemos el horno aprovechamos y preparamos más cositas ¿verdad? Total, no nos obliga a quedarnos en la cocina, nos vamos a un lugar más fresquito y el horno ya se encarga de devolvernos un esponjoso bizcocho.

Espero que os animéis con él, que los desayunos os van a parecen mejores y hasta os va a costar menos madrugar si sabéis que os espera en la cocina

¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 3 plátanos maduros
* 2 huevos
* 80 gramos de mantequilla (puede ser light)
* 100 gramos de azúcar
* 60 gramos de coco rallado
* 1 yogur (yo lo puse de vainilla pero puede ser natural, de plátano o de coco)
* 220 gramos de harina integral (si no tenéis integral usad la normal)
* Un sobre de gaseosillas (los dos sobres, el blanco y el azul)
* Un pellizco de sal


Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y batimos hasta obtener una masa cremosa.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y no incorporamos el siguiente hasta no haber integrado perfectamente el anterior.

3. Incorporamos los plátanos machacados con un tenedor. No importa si queda algún trozo más grande, aunque si están muy maduros (o lo que es lo mismo negros que dan pena) no tendréis problema alguno en machacarlos.

4. Añadimos el yogur y mezclamos.

5. Por último ponemos el coco rallado, la harina, la sal y los sobres de gaseosillas y mezclamos hasta integrar.

6. Untamos nuestro molde con mantequilla o lo forramos con un papel de horno que nos facilite el desmoldado y vertemos la masa.

7. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos de 50 a 60 minutos o hasta que al pincharlo con una brocheta de madera esta salga limpia.

8. Dejamos con la puerta del horno entreabierta unos diez minutos, desmoldamos y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/bizcocho-integral-de-platano-y-coco
Me encanta cómo queda con la superficie agrietada ¡me parecen tan bonitos los bizcochos así!


Conservarlo es sencillísimo. Lo envolvemos bien en film transparente cuando esté completamente frío para que se conserve húmedo y jugoso como recién hecho.

Si hace mucho calor lo metemos en el frigorífico, pero si la temperatura es baja podemos dejarlo fuera, sobre la encimera o en un armario de la cocina, aunque siempre os aconsejo que por precaución las masas con fruta natural mejor en el frigorífico que se conservan en estado óptimo hasta el final.

Cada vez se nota más que estamos en época de vacaciones porque tanto en mi día a día como en la blogosfera empiezan a notarse las ausencias. No pasa nada, los que aún estamos por aquí tocamos a más trozo de lo que se publica ¿verdad?
 
En la guardería de Lara esta semana ya no está el personal docente, ni administrativo, ni de cocina ni de limpieza. Ellos han comenzado las vacaciones y tenemos a las monitoras de verano. No es lo mismo porque a Lara le cuesta quedarse por las mañanas pero cuando la recogemos está contenta.

Seguimos con los dientes (y ha descubierto una afición poco aconsejable ¡en la guardería se dedican a morderse unos a otros! y la semana pasada un día ya estuvo castigada por ello) y con el cambio de temperaturas volvemos a estar ligeramente resfriados... ¡yo que pensaba que en verano íbamos a descansar de mocos y toses! ¡qué ilusa, por favor!

Parece mentira que teniendo el horario de verano me dé tiempo a hacer menos cosas y esté más agotada cada lunes ¡no sé cómo hacerlo para organizarme peor! Os pido disculpas porque quedamos pocos y yo llevo desde la semana pasada pasando poco por vuestras cocinas y menos aún por la mía. A ver si la presión del trabajo afloja y puedo ponerme al día.

Os deseo muy feliz y dulce fin de semana ¡nos vemos el próximo jueves! (antes espero que me veáis por vuestros blogs)

Manos a la masa y ¡bon appétit!



jueves, 6 de julio de 2017

Mega cookie de crema de cacahuete con Conguitos y Lacasitos

Y sin casi darnos cuenta estrenamos el mes de julio. 

Estamos inmersos en un verano de pleno derecho: ya no hay colegio, los más afortunados disfrutan de vacaciones, los "relativamente" afortunados seguimos trabajando aunque con horario de verano, algunos negocios empiezan a colgar el cartel de cerrado por vacaciones, la blogosfera empieza a quedarse vacía... 

Creo que este año los blogueros han comenzado a cerrar las cocinas antes que nunca apremiados por el intenso calor que nos acompañó durante el mes de junio, aunque espero que algunos quedemos por aquí, al menos unas semanas más para hacernos compañía.

Yo que no le temo a nada y amparada además por la bajada de temperaturas de la semana anterior hoy os traigo esta galleta gigante con crema de cacahuete y muchos Lacasitos y muchos Conguitos que va a durar un suspiro una vez la tengáis horneada ¡qué olorcito desprende! ¡qué rica está con tantos tropezones! 

Lo mejor (o tal vez lo peor) es que se prepara en un momento y admite que le pongamos lo que buenamente tengamos en el armario. Yo le he puesto unos restos de Conguitos y Lacasitos pero si no tenéis le añadís unos trozos de chocolate o unos cacahuetes fritos con miel ¡y tan ricamente! y eso sólo por daros un par de opciones, que seguro a vosotros se os ocurren más alternativas.

La galleta queda tan blandita que se puede cortar con un cuchillo como si de un bizcocho se tratase ¿no veis lo limpio del corte? aunque os aseguro que después de la foto acabamos con ella a pellizco limpio ¡es que es irresistible!

Y hacía tanto que no horneaba una cookie gigante que la pillamos con muchas ganas. Con lo que me gustan las galletas caseras y el tiempo que hace que no las preparo, pero es que la vida ¡no me da para más! A ver si ahora con el horario de verano me organizo de otro modo y puedo sacar un ratillo para repostear y hacer fotos decentes. 

Como os comentaba el interior queda blandito y por fuera es más crujiente y el borde queda doradito y caramelizado ¿de verdad no os tienta? Yo estoy escribiendo esta entrada y tengo un antojo increíble por repetirla a pesar de conocer de primera mano los "riesgos" de hacer una mega galleta. Aunque en plena temporada playera y piscinera un trocito sirve para reponer fuerzas después de una larga jornada en el agua.

¿Verdad que os animáis? ¡Merecerá la pena encender el horno!

Ingredientes

* 85 gramos de mantequilla
* 190 gramos de mantequilla de cacahuete
* 50 gramos de miel
* 70 gramos de azúcar blanco
* 1 huevo
* Una cucharadita de esencia de vainilla
* Una cucharadita de bicarbonato sódico
* 160 gramos de harina
* Una cucharada de leche de soja
* Un buen puñado de Conguitos
* Un buen puñado de Lacasitos 


Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla y la mantequilla de cacahuete a temperatura ambiente y batimos hasta mezclar. En verano no vamos a tener problema, pero en invierno podemos darles un golpe de calor en el microondas para ablandarlas sin llegar a derretirlas.

2. Añadimos la miel, el azúcar y el huevo y mezclamos hasta que esté todo integrado.

3. Incorporamos la esencia de vainilla, el bicarbonato, la harina  y la leche de soja y volvemos a mezclar hasta que la masa sea homogénea. 

Si os cuesta trabajar la masa podéis añadir una cucharada más de leche. O al contrario, si al incorporar la harina la masa se maneja bien podéis no poner la leche.

4. Por último incorporamos los cacahuetes bañados en chocolate y los lacasitos y con ayuda de una espátula procuramos que queden bien repartidos por la masa.

5. Untamos nuestro molde con mantequilla y vertemos la masa de la galleta. Con la espátula hacemos ondas en la superficie para darle un aspecto rústico a nuestra maxi cookie. 

6. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante 18 minutos o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. El molde que yo he utilizado tiene unos 24 centímetros de diámetro.

7. Dejamos enfriar y después desmoldamos. Debemos esperar a que esté casi fría o fría por completo para evitar que la galleta se rompa porque al salir del horno sigue blandita (en caso contrario al enfriarse sería un arma arrojadiza) 

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/mega-cookie-de-crema-de-cacahuete-con-conguitos-y-lacasitos



¿Verdad que apetece?

Si sobra la podéis guardar en una lata o un tupper bien cerraditos o bien la envolvéis en film transparente.

Eso sí, dejadla en un sitio de difícil acceso o empezaréis a dar viajes a la cocina y la galleta, misteriosamente, menguará en cada paseo ¡avisados estáis!

La entrada de hoy es breve, pero así os doy tiempo a repostear antes de salir lanzados a refrescaros o a tumbaros en el sofá a ver pasar el verano o disfrutar de un buen libro que es lo que apetece estos días ¿verdad? 

¡Nos vemos la semana que viene! 

Manos a la masa y ¡bon appétit!